jueves, 27 de agosto de 2009

Jake & John



Que rica estaba la cena Jake!!! –dijo John– De primera, ¡la verdad es que tienes buen gusto para los restaurantes!

Ya, es que con tantas comidas de empresas uno se tiene que saber unos cuantos restaurantes decentes –exclamó Jake con un deje de impaciencia.

Bueno… ¡camarero! la cuenta por favor. Me dejarás que pague yo ¿verdad? –preguntó de pronto Jake.

¡Que dices! Ni hablar- exclamó John –tuviste una buena idea en venir aquí, ahora déjame pagar a mi.

¡Ni hablar! Yo dije que fuéramos a este sitio tan caro y por eso invito yo.

Ya enfadado John coge el jarrón de encima de la mesa y se lo tira a Jake, que lo esquiva.

¡¡No que va, lo único que quieres es quedar bien para que luego se lo cuentes a tu mujer!! ¡Pues para que lo sepas, ella me quiere a mi!. Sí, Jake, estamos saliendo en secreto.

Y aprovechando el asombro de Jake, John tira la mesa que le da en un pié al muchacho, que a su vez grita de dolor.

¿A si? ¿eso es verdad? –dice Jake con lágrimas en los ojos a causa del dolor– pues espero que te guste la sopa hirviendo.

Dicho esto coge la olla de sopa y se la tira por la cabeza.

¡Esto ya es el colmo! –grita John enfadado de verdad.

Siguieron tirando comida hasta que el dueño del restaurante habló:

Para esto hay una solución ¡Paguen los dos! Ah, y los destrozos también, súmenlo a la cuenta!

¡¡¡De acuerdo!!! –gritaron los dos al mismo tiempo lanzándose miradas asesinas.

Cuando salieron del restaurante, se cerró la puerta con un estruendo.
Jake –Musitó John– creo que nos han timado.