En el 1500 a.C un joven campesino se casó con una mujer. Eran personas libres, así que se casaron por amor.
Un buen día, el joven le propuso a su esposa que iría a buscar un trabajo mejor, pues siendo campesinos no llegaban a probar bocado en días. La mujer le propuso que hiciera las pruebas para pintor en la corte del faraón, pues su marido pintaba de maravilla. Al joven le pareció buena idea, así que se encamino al palacio real con la esperanza de conseguir el puesto.
Al llegar, un hombre bajito le hizo una única prueba: colocó en el altar a un niño esclavo y a un niño noble y le pidió que los dibujara. El campesino no era tonto, y supo pasar la prueba sin dificultad - dibujó al noble mucho mas guapo y alto que al esclavo-.
Desde aquel día, el campesino se convirtió en un hombre rico y famoso entre el grupo dirigente.
Pasaron muchos años, y la relación con su mujer se fue enfriando, pues se pasaba muchas horas en palacio pintando a damas y a nobles. Ya casi ni se hablaban. Ella decidió poner fin a eso, diciéndole que no podía soportarlo más y que si no hacia algo, la iba a perder para siempre.
El joven, asustado, le empezó a regalar joyas, trajes, chihuahuas…. Pero ella siempre los rechazaba.
Un día se le ocurrió hacer lo que mas bien se le daba: le regalaría un retrato.
Se puso manos a la obra, y cuando estuvo acabada, la muchacha quedó deslumbrada. Era la obra mas bella jamás pintada.
Tan bella era la pintura, que la chica se lo enseñó a su mejor amiga, que se lo contó al tabernero, que se lo contó a un noble, que se lo contó a su peluquero que dio la casualidad que era el mismo peluquero que el mejor amigo del faraón.
Cuando la noticia llegó a los oídos del faraón, este mando a sus guardias a que arrestaran al pintor y le llevasen el cuadro.
Cuando el faraón vio la pintura le entró un ataque de cólera, pues el pintor había pintado a su mujer muchísimo mas guapa que a él.
Al final el joven pintor/excampesino y su mujer cayeron al pozo de los cocodrilos.
Egipto.